>
Mostrando entradas con la etiqueta IBD. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta IBD. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de agosto de 2011

La Biblioteca de México digitaliza mil 800 páginas por hora


Hace siete meses arrancó el proyecto de cambio tecnológico del acervo

México, DF. En el pasado quedaron las búsquedas de libros que se realizaban por orden alfabético en los ficheros de las bibliotecas.En el caso de la Biblioteca de México José Vasconcelos desde hace siete meses personal especializado que trabaja día y noche ha digitalizado alrededor de 25 mil volúmenes.

El proyecto, auspiciado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), avanza de manera apresurada para estar acorde con la era digital, que se manifiesta inminente ante la profusa digitalización y socialización de acervos.

En un recorrido para conocer el proceso de digitalización, este diario constató en el emblemático inmueble de La Ciudadela la minuciosidad con la que trabajan alrededor de 50 especialistas, distribuidos en tres turnos, las 24 horas del día. El proceso de escaneo puede convertir mil 800 páginas en 60 minutos.

Con equipos de cómputo dispuestos en varias mesas dentro de una de las salas donde el personal, ataviado con bata blanca y guantes de látex, manipula los libros, como médicos dispuestos a supervisar la salud de sus pacientes.

En ese lugar, frente a monitores, robots-escaners y cámaras fotográficas, los especialistas se encargan, en fases perfectamente controladas, del copiado, la edición, la limpieza, la restauración y la revisión de los volúmenes.

En esta sala dedicada exclusivamente a la digitalización se cuenta con dos aparatos de escáner, uno manual y otro automático. Éste último semeja un robot, por las pinzas que tiene, como si fueran manos; ambos equipos cuentan con dos cámaras en la parte superior.

El escáner manual, según se explicó, se utiliza para los libros más delicados, y en él trabaja una persona que cambia cada página para que sea copiada. En este escáner se ha registrado una velocidad de 300 a 700 hojas por hora.

Mientras en el automático, con su par de pinzas, cambia casi sin ayuda cada hoja del ejemplar para obtener la réplica. En este "robot" se ha logrado convertir alrededor de mil 800 páginas en 60 minutos.

La siguiente fase del proceso –ya con los volúmenes copiados y guardados en un archivo– es el detallado de las cajas de texto y el trabajo con las imágenes.

Después se efectúa una revisión integral de los textos y tipografías, así como de la presentación del volumen, el cual debe integrar también las notas, dedicatorias, testigos, y todo aquello que comprenda el ejemplar original.

Luis Jáuregui, coordinador nacional de innovación y calidad describió: “El proceso técnico consiste en tomar una imagen en alta resolución en formato TIFF (Tagged Image File Format) la cual formará parte de la fase de preservación del contenido digital. Después se capta otra toma, pero de baja resolución, que permitirá la consulta en PDF; primero será de manera local y en un futuro podrá ser abierta”.

Más adelante, Jáuregui explicó frente a las dos máquinas de escáner la primera parte del proceso digital: "Luego de que se capta la imagen de cada hoja se resguarda todo en un archivo y en seguida se inicia el proceso de edición, el cual varía según las características de cada libro. Esto significa que no se puede avanzar tan rápido en un volumen antiguo como en uno más reciente".

Al respecto, Fernando Álvarez del Castillo, director general de Bibliotecas del CNCA, refirió que algunos de los casos en los que se prolonga más el tiempo de digitalización son por el ajuste de la caja de texto y la tipografía. "Esto sucede sobre todo en ejemplares antiguos. La premisa general es que todos los libros deben quedar lo más claros y legibles posible para los lectores".

Hasta la fecha se han digitalizado aquellos publicados en el siglo XIX, así como obras importantes de la literatura, filosofía, historia, diccionarios y enciclopedias. Estos libros deben regirse por la Ley de Derechos de Autor y ser útiles para consulta en bibliotecas públicas.

Enfatizó: "Los libros son susceptibles de digitalizarse, porque su valor no sólo radica en su contenido, sino por el trabajo artístico, la calidad de la imagen, el encuadernado, la fotografía y las guardas, entre otras cuestiones".

Entre las características que deben poseer los materiales para ser digitalizados, el funcionario detalló: "Actualmente, diversas instituciones o instancias se encuentran en fase de digitalización de acervos de aquellos materiales o en riesgo de destrucción. En nuestro caso, establecimos además el criterio de que los contenidos digitales deben servir para las bibliotecas públicas y fortalecer la educación de los estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria".

miércoles, 3 de agosto de 2011

Librerías híbridas: impresión de ejemplares bajo demanda, lo nuevo

La llaman “librería híbrida” y comienza a dar sus primeros pasos en los países de habla hispana con un proyecto limitado y sostenible para el librero, pero que puede ir creciendo conforme se imponga el nuevo formato.

Se trata de buscar lo mejor del mundo tradicional y del tecnológico para dar un mejor servicio al lector y conseguir de esta forma mantener la figura del librero tradicional, el personaje experto que conoce y aconseja a los todos los lectores y que mueve el mercado, a la vez que amplía las posibilidades para el usuario.

Es una idea que empezó a gestar hace varios años la multinacional de impresión Xerox, que cuenta con importantes centros de investigación, y que los proyectos de digitalización de los libros la está haciendo realidad.

La librería física es el centro del nuevo ecosistema en el que un librero se especializa en lo que más le interesa y lleva a su local ejemplares con estos contenidos. Tal como sucede en la actualidad, puede programar actividades paralelas en torno a ese sector concreto, con lo que lo potencia como lugar de encuentro de ideas.

Innovar para mejorar el servicio

Pero la innovación está en que, además, puede ofrecer a sus lectores todos los libros que estén digitalizados en el mundo tanto de su especialidad como de otras, con lo que se desterrará el “no lo tengo o está descatalogado” del lenguaje del librero, que en la actualidad es la respuesta a 25% de las peticiones de los lectores.

Si el librero cuenta con impresora de libros en su local puede entregar la obra solicitada “calientita” en pocos minutos e incluso con su encuadernación y portada o realizar el pedido a su centro de referencia de impresión y servirlo en unos dos días.

Es la nueva fórmula llamada Impresión Bajo Demanda (IBD).

Además, esto supone un ahorro importante de papel, evita las tiradas de grandes de libros que se acumulan durante años en las librerías y desaparecen las devoluciones.

Libros personalizados

El librero creativo podría incluso ofrecer una encuadernación artesanal según los gustos del lector y aquí los ilustradores, que tanto están creciendo en los últimos años, tienen mucho que decir.

Pero no se trata sólo de una idea, libreros y editores están viendo en ella una solución para no caer en el error de los distribuidores de música que han visto descender de manera dramática su mercado, y ya han llegado a un acuerdo para implantar las librerías híbridas en Latinoamérica y España.

La idea se aprobó en el XXII Congreso de Libreros esta primavera en Canarias, España, con el pacto entre editores y libreros para ofrecer IBD a los lectores.

Publidisa, la empresa sevillana que con sus 30 mil títulos en castellano para la descarga de libros electrónicos cuenta con el mayor número de ejemplares en ese idioma, está detrás del proyecto.

La impresión bajo demanda ya es utilizada por esta plataforma de libros digitales en portales de Internet, pero ahora se lleva a las tiendas físicas.

Más de 600 editores internacionales se han unido al proyecto y Publidisa tiene un catálogo de 100 mil libros (muchos más que para la descarga digital) para ofrecer IBD en español, inglés, portugués y catalán.

Hay más de 100 librerías que se han unido ya al proyecto que se ofrece por ahora en España, México, Argentina y Colombia, y que Publidisa quiere llevar a los 11 países en los que tiene sede.

El acuerdo respeta el precio de los libros como si ya estuvieran editados y por el momento no hay posibilidades de reducción del mismo.

El librero puede completar su estrategia con su portal de comercio electrónico, abierto las 24 horas del día, con el que estaría permanentemente conectado con sus clientes con el fin de atender sus demandas y recomendarles las últimas novedades.

No es momento para esperar. Los libreros y editores lo tienen claro y así lo dijeron en su encuentro de primavera: “Si no lo hacemos nosotros, otros lo harán por nosotros”. (EFE Reportajes)

Miércoles 03 de agosto de 2011Ana Gamazo | El Universal

GALERÍA